Texto: Nuria Navarrete
Yunuhen Rangel Medina es la coordinadora de Redes de Periodistas y del Programa de Libertad de Expresión y Género de Comunicación e Información de la Mujer AC (CIMAC), una organización civil periodística mexicana especializada en la perspectiva de género y los derechos humanos, que fue fundada en 1988 por un grupo de profesionales de la comunicación. En la elaboración de esta entrevista también ha participado activamente Cirenia Celestino Ortega, colaboradora de Yunuhen Rangel en el área que ésta coordina. Ambas periodistas han declinado aparecer fotografiadas en esta entrevista por motivos de seguridad.

-Visto desde fuera, resulta imposible entender cómo se ha llegado en México, un país oficialmente democrático, al actual régimen de terror en que viven muchos periodistas.
-Después de una supuesta “democracia” expresada en 70 años de dictadura priista en México, con el Partido Acción Nacional (PAN), que llegaba a la presidencia de la República en el año 2000, se esperaban cambios, pero sólo hubo uno y contundente: la militarización y el aumento de la violencia en general que afectaría a quienes se dedican a cuestionar e investigar y a defender los derechos humanos y el derecho a la información de la sociedad, en un contexto de represión, impunidad y simulación
El aumento de la violencia ha sido constante y está claramente vinculado a la militarización de diversos territorios del país en lo que va del sexenio de Felipe Calderón Hinojosa, como parte de su política de combate al crimen organizado, y también al ambiente de permisibilidad generado por la cortina de humo que provocan los actos de esos criminales y la impunidad ante ellos.
-¿Sería correcto afirmar entonces que la violencia contra los periodistas es una consecuencia del Gobierno del PAN?
-Son las huellas de la guerra contra el crimen organizado iniciada en 2006. Está por concluir el mandato de Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012), el segundo sexenio del Gobierno del Partido Acción Nacional antecedido por Vicente Fox Quesada (2002-2006). Son 12 años en los que organizaciones nacionales e internacionales han podido registrar un incremento en la violencia cometida contra el gremio periodístico y las personas que defienden en nuestro país los derechos humanos, agudizándose de un modo más alarmante desde 2010 sin que haya habido una diminución significativa hasta ahora.
-¿Quién o quiénes son, a su parecer, los responsables de los asesinatos, torturas y desapariciones de periodistas y de los ataques a los medios de comunicación? ¿Los narcos, las autoridades, el Gobierno..?
-Contrario a lo que los informes de las instancias oficiales han dicho para justificar la puesta del ejército en las calles, los agresores no son, en su mayoría, elementos del crimen organizado, aunque éste representa un poder de facto y un peligro para quienes ejercen el periodismo. Las investigaciones realizadas por nuestra organización señalan a funcionarios públicos como los principales agresores.
-¿Qué temas son los que se pretenden ocultar? ¿Sobre qué cuestiones es peligroso escribir y publicar en México?
-La investigación desarrollada por Comunicación e Información de la Mujer AC (CIMAC) expone una tendencia a violentar a mujeres periodistas que investigan casos de corrupción por parte de funcionarios y la trata de personas.
-¿Podría decirse que hay cierta dejadez por parte de los dirigentes políticos, quizás incluso una silenciosa complacencia, respecto a los asesinatos y desapariciones de los periodistas mexicanos?
-La impunidad que enmarca la mayoría de los casos registrados y documentados por Cimac da muestra de la simulación y falta de compromiso para asumir la responsabilidad que las autoridades tienen de garantizar el libre ejercicio de la libertad de expresión y una vida libre de violencia para las mujeres.
En los casos que hemos documentado, existen entidades federativas dónde los niveles de violencia han alcanzado tal gravedad que no permite que esa violencia sea narrada, registrada y menos aún denunciada por temor a represalias.
Otro obstáculo que enfrentan las mujeres periodistas en concreto para denunciar es el miedo a ser “re-victimizadas” por los gobernantes o en los medios de comunicación, bien porque exista colusión de las autoridades con los agresores o porque son éstas mismas quienes las agreden, eso sin dejar de lado la pretendida naturalidad de la violencia contra las mujeres.
-El mayor número de asesinatos y desapariciones de periodistas ha tenido lugar bajo el Gobierno de Felipe Calderón. México acaba de celebrar unas elecciones y, pese a que aún no es definitivo, todo indica que gobernará el candidato del PRI. ¿La sustitución de Calderón por Peña Nieto mejorará la situación de la prensa mexicana?
-Lo que conocemos del hasta ahora virtual presidente, indica un panorama de retroceso en el respeto a los derechos humanos, de aumento en la criminalización a la libertad de expresión y particularmente violento para las mujeres.
El aparente candidato electo a la Presidencia de México, Enrique Peña Nieto, tiene dos antecedentes contundentes por los que negamos que el panorama pueda mejorar de ser declarado presidente. El primero de ellos, la represión policiaca que, como gobernador del Estado de México, ordenó en mayo de 2006 en Texcoco y San Salvador Atenco, donde 47 mujeres fueron víctimas de violencia física, psicológica y verbal, tocamientos, insultos y amenazas, hasta llegar a la tortura sexual. El segundo, que en diciembre de 2010 Peña Nieto se opuso a la activación de la Alerta de Violencia de Género (AVG) solicitada por organizaciones civiles ante el Sistema Nacional a causa del alto número de mujeres asesinadas que, en cinco años de su gestión (de 2005 a 2010) en el Estado de México, alcanzó la cifra de 922.
-Ante semejante panorama, no puedo dejar de plantearle por qué querría alguien ejercer como periodista en México, sabiendo que puede poner su vida en riesgo. Y mucho menos siendo mujer.
-La libertad de expresión, el derecho a la información y el acceso a las nuevas tecnologías de información forman parte de los derechos humanos que continúan restringidos para las mujeres.
Las periodistas que han hecho partícipe a CIMAC de su experiencia de violencia, creen en el ejercicio del periodismo como en el ejercicio de sus propios derechos humanos, porque creen en la justicia y en que llevar a cabo su vocación supone una herramienta para abonar el respeto de los derechos de las mujeres.
El resto consiste en generar las condiciones idóneas para ejercer esta labor. Conscientes del riesgo que significa ejercer el periodismo en México, las periodistas mexicanas buscan herramientas de seguridad que las fortalezcan para disminuir así el riesgo al que se enfrentan.
-¿Hay alguna solución para acabar con este despropósito?
-Creemos que la solución del problema tiene que ir por varias vías: la generación de garantías adecuadas e inmediatas para los periodistas, la atención integral a quienes son violentadas en el ejercicio del periodismo con perspectiva de género, la prevención de la violencia desde la medición de riesgos y capacitación en seguridad, y el acceso a la justicia para que se castigue a los agresores y no se “re-victimice” a quienes denuncian.
–Algunos foros internacionales están clamando por interponer medidas que acaben con esta sangría y esta mordaza, ¿con qué resultado?
-La mirada y el interés internacional puesto en la situación que hoy enfrentan los periodistas en México es, sin duda, una ventaja para hacer visible esta situación y que se genere una conciencia social, así como un mecanismo de presión para que las autoridades tomen cartas en el asunto.
Además, compartir experiencias internacionales ha contribuido a la generación de mecanismos de seguridad y auto protección para los informadores.
-Precisamente, hacer ver lo que está ocurriendo en México, concretamente con las mujeres periodistas, es el objetivo que se ha fijado CIMAC, la organización a la que usted pertenece.
-Ante la ausencia de la visibilización de la violencia contra las periodistas mujeres en las informaciones y reportajes generales sobre la libertad de expresión, y ante la necesidad de conocer esta realidad y hacerla visible para que se le preste atención, CIMAC se dio a la tarea de registrar, documentar y sistematizar los casos.
Se trata de ver primero las particularidades de la violencia que enfrentan las mujeres en el ejercicio del periodismo, para después incidir en su atención integral y conseguir así su protección y la prevención de la violencia. También pretendemos llamar la atención de quienes toman las decisiones para que actúen con pertinencia en los casos de mujeres periodistas violentadas en el ejercicio de su profesión.

