Gabriel García Márquez cumplió 86 años el 6 de marzo pasado.Es piscis, para regocijo de alguno de sus lectores con el que comparte signo y profesión, la de periodista.
En el homenaje que la Embajada de Colombia en España y la Biblioteca Nacional rindieron ayer al premio Nobel colombiano, Jaime Abello Banfi, director de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano fundada y presidida por Gabriel García Márquez, Gerald Martin, biógrafo del autor de Cien años de soledad, y Juan Cruz, escritor y periodista de El País además de amigo personal del de Aracataca, reeditaron ayer el perfil periodístico de un autodidacta del oficio que aprendió a ser escritor en las salas de redacción de los periódicos en los que se ganó el jornal, redactando columnas al principio, elaborando reportajes tiempo después.
“Echar el cuento”. Gabriel García Márquez entiende el periodismo como “un cuento pero que es verdad”. Por lo tanto, “un género literario”, y así lo definió en su famoso discurso de Los Ángeles, como recordó ayer Jaime Abello Banfi, quien rescató las palabras pronunciadas por el escritor ante la 52 Asamblea de la Sociedad Iberoamericana de Prensa (SIP) para agitar las conciencias de los periodistas europeos, imbuidos en el pesimismo, y que sosteniendo sus argumentos en la crisis de la prensa, la caída de la publicidad y la revolución tecnológica pronostican el fin del periodismo. Para acompañar el análisis de Abello Banfi, Juan Cruz leyó un fragmento de aquel discurso en que Gabo se mostraba especialmente preocupado por la deriva del periodismo, “entonces como ahora”, precisó irónico el escritor y periodista canario.
Como ejemplo: El Comprimido, un periódico tamaño tabloide pero de muy pocas páginas, que fue el primer proyecto periodístico que Gabriel García Márquez llevó a cabo. Cartagena, 1951. Gabo y un colega de profesión intentan sacarlo adelante en un momento en que, como escriben en su primer y único editorial, la crisis de la prensa, las bajas tarifas publicitarias y la carestía del papel reafirmaban, como recordó Abello Banfi, el primer principio editorial del proyecto: “Ser cada vez más y más comprimido”.
Y es que para el director de la FNPI, el periodismo no está en crisis. Bien al contrario, bulle en cada uno de los periodistas que apuesta por el emprendimiento periodístico, una tarea en la que Gabriel García Márquez abundó, en opinión de Abello Banfi, por responsabilidad cívica. Compromiso que embarcó al premio Nobel en sucesivos proyectos periodísticos, incluso cuando estaba considerado ya uno de los cuatro escritores latinoamericanos consagrados del panorama literario mundial, como recordó su biógrafo Gerald Martin, fundando Alternativas en México a mediados de los setenta, una revista de clara intencionalidad política. Gerald Martin es autor de la biografía Gabriel García Márquez: una vida (Debate, 2009) y del libro Gabo, periodista (Conaculta, Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano y Fondo de Cultura Económica, 2012), sin editar aún en España.
Los tres conversadores coincidieron en vincular el activismo político del colombiano con su gran responsabilidad cívica, y en definir a Gabo como un gran conocedor del poder y de quienes lo ejercen, como demostró en Cien años de soledad y El otoño del patriarca, que Gerald Martin calificó de “grandes tratados sobre el poder”. “Gabo entendió que el periodismo es historia”, señaló Abello Banfi para explicar cómo el premio Nobel colombiano abrazó el compromiso cívico a través de la narrativa, periodística y literaria, porque para el colombiano, según el director de la FNPI, no hay fronteras entre uno y otra, porque el colombiano hizo realismo, “sin el adjetivo de mágico”, precisó Juan Cruz, “añadido que le pusimos los otros como agregándole una nota de desconfianza”. Cuando el colombiano “siempre enfrentó el oficio desde un libro de estilo propio e interior en que la ética, como señaló en el discurso de Los Ángeles, es al periodismo lo que el zumbido al moscardón”, concluyó Abello Banfi.

