Carlos Sentís, articulista del periódico La Vanguardia, desarrolló una dilatada carrera profesional en el ámbito político y periodístico que le permitió ser testigo de algunos de los acontecimientos más destacados del siglo XX. Su funeral ha tenido lugar hoy, 21 de julio, en el tanatorio barcelonés de Sant Gervasi.
Sentís se inició en el periodismo a principios de los años treinta en medios locales catalanes como La Veu de Catalunya o el semanario Mirador, donde destacó por su serie de reportajes Viatge en Transmiserià, en los que relató la historia de los cientos de emigrantes murcianos y andaluces que viajaban en autocares clandestinos hacia Cataluña, haciéndose pasar por uno de ellos.
En el período de la Segunda República, su vínculo con partidos catalanistas moderados le convirtió en secretario del consejero de Finanzas Martí Esteve, miembro del gobierno de Lluís Companys en la Generalitat y tras el estallido de la Guerra Civil, formó parte de los servicios de información en Francia organizados por Francesc Cambó, líder de la denominada Lliga Regionalista. Posteriormente, tras la ocupación de Cataluña por las tropas franquistas ejerció de secretario personal de Rafael Sánchez Mazas, ministro sin cartera nombrado por Franco.
Durante la dictadura en España, fue testigo del avance de las potencias fascistas alemanas e italianas como corresponsal para La Vanguardia y ABC en Roma, Berlín y posteriormente, en África, como único periodista español que siguió los pasos de De Gaulle en sus reivindicaciones al gobierno de Vichy, tal y como se indica en la necrológica Carlos Sentís, periodista de un siglo, del profesor Jaume Guillamet, publicada en el periódico El País. Asimismo, asistió a la liberación del campo de concentración de Dachau por las tropas norteamericanas durante la II Guerra Mundial y a las sesiones contra altos dirigentes nazis en los juicios de Núremberg. Fue director (1963-1965) y presidente (1965-1966) de la Agencia EFE y director del rotativo Tele/eXprés (1966-1968).
Tras la muerte del general Franco, militó en el partido Unión de Centro Democrático (UCD) de Adolfo Suárez como diputado por Barcelona. Artífice de la aparición de Radio Barcelona en 1972, primera cadena en emitir en lengua catalana, durante la la etapa de la Transición fue uno de los responsables del regreso del exilio del presidente Josep Tarradellas, a quien Suárez nombró presidente del gobierno preautonómico en 1977.
Su producción literaria da cuenta de su trayectoria periodística con títulos como La Europa que he visto morir (1942), Protagonistas que conocí (1982), El Proceso de Núremberg (1995), Al filo de un nuevo siglo (1999) o Memorias de un espectador (1911-1950), el relato de su propia vida dictado al periodista Xavi Ayén en 2006, entre otros.
Entre los múltiples reconocimientos, como la distinción de la Legión de Honor de Francia o la Gran Cruz al Mérito Civil, entre los más recientes figura el Premio Nacional de Periodismo de Cataluña, concedido por el gobierno de la Generalitat en 1998 y la Medalla al Mérito en el Trabajo, a propuesta del ministro Celestino Corbacho, en 2008.
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